sábado, 14 de junio de 2008

CUANTA SABIDURÍA

En el año 23 del reinado de Zhao, Lao Tsé entendió que la guerra terminaría por destruir el lugar donde vivía. Como había pasado años meditando sobre la esencia de la vida, era plenamente consciente de que, en determinados momentos, ante todo hay que ser práctico. Así que tomó la decisión más sencilla: mudarse.

Tomó sus escasas pertenencias y se marchó en dirección a Han Keou. A las puertas de la ciudad se encontró con un centinela.
-¿Adónde se dirige tan importante sabio? preguntó el centinela.
-Lejos de la guerra.
- No podéis partir así. Quiero saber qué aprendisteis en tantos años de meditación. Sólo os dejaré marchar si compartís conmigo lo que sabéis.
Con el único fin de librarse del centinela, allí mismo escribió Lao Tsé un pequeño libro, cuya única copia le entregó. Después continuó su viaje, y nunca más volvió a oírse hablar de él.
El texto de Lao Tsé fue copiado y vuelto a copiar, atravesó siglos, atravesó milenios, hasta llegar a nuestros días. Se llama Tao Te Ching.


Sabio es el que conoce a los demás.
Iluminado, el que se conoce a sí mismo.
Fuerte es el que vence a los otros,
Poderoso, el que se vence a sí mismo.
Rico es el que conoce la alegría,
Hombre de voluntad, el que se mantiene en su camino.

Sé humilde, y permanecerás íntegro.
Inclínate, y permanecerás recto.
Vacíate, y permanecerás lleno.
Gástate, y permanecerás nuevo.
El sabio no se exhibe, y por eso brilla.
No quiere destacar, y por eso destaca.
No se aprecia, y por eso es apreciado.
Y porque no compite, nadie en el mundo puede competir con él.

Justo, todas las actitudes opuestas a lo que el mundo nos invita a adoptar a diario.
Está visto que una de las bases principales de la sabiduría consiste en jugar "al mundo al revés". Habrá que mirar a veces de esta manera... ¿O No?

2 comentarios:

M. Jose dijo...

Tal vez sí, a veces hay que mirar desde esa posición...
Un saludo
Jose

Emig dijo...

Si, estoy de acuerdo en lo que dices que la sociedad nos impele a ver contrariamente a lo natural. Me gusta este texto pues desde la sencillez te hace llegar a lo profundo y no importa quien dice o escribe cualquier cosa, lo importante es cómo lo recibimos y el uso que hacemos de ello, pues más que seguir a alguien, mejor ser nuestro paso y desde ahí, hacer de caminante, escritor e ir encontrando esas facetas de sabio, iluminado, fuerte, poderoso, rico...

Un cordial saludo